Kosovo y el Polvorín Balcanico

Presentación:

Kosovo se ha convertido en el nuevo polvorín de los Balcanes. Tras los frágiles acuerdos de Dayton impuestos por el imperialismo norteamericano, una paz precaria e inestable se ha establecido en el territorio de la antigua Yugoslavia.De la guerra criminal que arruinó y dividió el cuerpo vivo de la República Federativa y que arrastro a la muerte a decenas de miles de personas, sólo han salido beneficiados los grandes poderes imperialistas. Alemania, que instigó la ruptura de Yugoslavia, ha aumentado su influencia, como si de colonias se tratase, en las repúblicas de Croacia y Eslovenia. EEUU manda en el nuevo territorio de la pequeña y maltrecha Bosnia, mientras que la camarilla ex estalinista que gobierna Serbia intenta mantener el control de su territorio, incluido Kosovo, con mano de hierro.Tras la guerra, los pueblos de Yugoslavia son menos libres, menos soberanos, aunque dispongan de una "autodeterminación" formal que en realidad les ha encadenado al engranaje del imperialismo más que nunca.Hoy, en el drama de Kosovo, asistimos a la prolongación de un conflicto sin resolver. La opresión nacional, la negación de los derechos democráticos a la mayoría albanesa de Kosovo se funde con la opresión de clase, el paro, la marginalidad y la pobreza que sufre este pueblo. No hay salida para las aspiraciones democráticas nacionales del pueblo albanés de Kosovo en el marco del Estado corrupto y autoritario de Serbia, de la misma manera que tampoco encuentran solución bajo el capitalismo.Aprender de la revolución albanesaEn Albania el régimen criminal de Berisha, respaldado, financiado y armado por los EEUU sólo ofreció explotación, paro y represión al pueblo albanés. El magnifico levantamiento de los campesinos, de los trabajadores y la juventud albanesa en marzo de 1997 contra este régimen tiránico, puso de manifiesto la capacidad revolucionaria de las masas. La autoorganización del pueblo en comités, el asalto a los cuarteles para lograr el armamento con el que defenderse, la derrota humillante de la policía secreta de Berisha, en definitiva el colapso del Estado burgués en Albania, abría el camino para la transformación socialista de la sociedad.Sin embargo el movimiento de las masas fue traicionado. La dirección ex estalinista del partido socialista albanés que podía haber barrido a la camarilla de Berisha, hizo todo lo contrario. Convertidos en ardorosos defensores de la economía del mercado, Fatos Nano y los líderes del PS se arrastraron a los brazos del imperialismo, facilitaron su intervención armada en el país y contribuyeron al desarme de los comités y el restablecimiento del viejo orden.La lucha heroica de la juventud, de los campesinos pobres y los trabajadores de Kosovo debe encontrar el camino de la revolución. Si bajo el dominio del régimen serbio sus condiciones de vida son una pesadilla, la intervención de la OTAN y del imperialismo no son ninguna solución.No se trata de cambiar unos opresores por otros, sino de luchar por la auténtica emancipación, y en este caso, la liberación nacional, la conquista de la soberanía y de los derechos democráticos está totalmente vinculada al derrocamiento del capitalismo y a la transformación socialista de la sociedad.El pueblo kosovar, que sufre en su piel la opresión y ahora se enfrenta a una guerra abierta contra sus opresores, debe levantar la bandera del socialismo y el internacionalismo proletario, haciendo un llamamiento revolucionario a toda la clase obrera de los Balcanes, a todos los pueblos oprimidos de la zona, para derrotar a sus burguesías, nacionalizar las industrias y la tierra bajo control obrero para planificar democráticamente la economía y establecer una genuina Federación Socialista de los Balcanes, el único marco en el que la opresión nacional puede ser eliminada.Con este documento, escrito por los marxistas británicos Ted Grant y Alan Woods en abril de este año, pretendemos aportar un primer análisis sobre el conflicto de Kosovo, desde el punto de vista del socialismo revolucionario.

Kosovo y el polvorín Balcánico

Por Ted Grant y Alan Woods

"Nadie parece haber aprendido nada sobre los Balcanes desde 1991"(Financial Times, editorial 9/3/98)

La crisis general del capitalismo se está manifestando con una turbulencia sin precedentes, no sólo en la esfera económica y financiera, sino también con un aumento de las tensiones sociales, políticas, diplomáticas y militares a escala mundial. El mundo actual tiene un parecido mayor a la situación de hace cien años, que al período de auge capitalista entre 1948 y 1974.

Este período estuvo caracterizado por una relativa estabilidad y "paz" entre las grandes potencias como resultado de la división del mundo entre el imperialismo USA y la Rusia estalinista y el contrapeso del terror nuclear. Ahora ese balance de fuerzas ha colapsado, creando las condiciones para una masiva inestabilidad en todas las zonas del mundo. La euforia de la burguesía tras la caída del estalinismo se ha evaporado con rapidez. La crisis de las bolsas reflejó el extremo nerviosismo de la clase dominante que ahora se enfrenta con una caída y recesión general en Asia, anunciando la futura llegada de una severa recesión en la economía mundial. Esta tendrá profundos efectos en toda la situación mundial, pero incluso antes de la próxima caída de la economía, ya hay síntomas claros de inestabilidad. La crisis de Irak ¾que aún no ha sido resuelta¾, es uno de esos síntomas. Pero en potencia es aún más alarmante la profundización de la crisis en los Balcanes.

Estalinismo y cuestión nacional en Yugoslavia

Nacionalismo y estalinismo son como dos gemelos siameses. El chovinismo ¾la antítesis del leninismo¾, está implícito en la "teoría" anti marxista del "socialismo en un solo país". El resultado inevitable ha sido la ruina de todos los logros de la Revolución de octubre en Rusia, primero con el ascenso de un régimen totalitario corrupto y burocrático, y monstruosamente opresivo, y ahora con el colapso de la URSS y el establecimiento de un régimen incluso más corrupto y opresivo que está esforzándose por consolidar el capitalismo a expensas de la clase obrera. Este movimiento en la dirección al capitalismo ha tenido sus efectos más perniciosos precisamente en la cuestión nacional, donde ha conducido a guerras, masacres y al empobrecimiento general de todos los pueblos de la antigua URSS.

En Yugoslavia gracias principalmente al desarrollo de las fuerzas productivas, que fue posible debido a la economía planificada y nacionalizada, el problema nacional retrocedió con el mestizaje de las poblaciones y un ascenso general de los niveles de vida. El antiguo odio entre serbios, croatas y musulmanes parecían haberse desvanecido, hecho que constituyó un acontecimiento progresista. Sin embargo, en realidad, cada república estuvo dominada por su propia burocracia nacional que deliberadamente se apoyaba en el chovinismo y la exageración de las diferencias y rivalidades con otras repúblicas para obtener una posición más privilegiada. De esta forma, se sembraron los gérmenes para la futura ruptura de Yugoslavia. La actual catástrofe de los Balcanes es en parte resultado de ancestrales odios; pero también es el resultado de las intrigas deliberadas, del veneno chovinista fomentado por las burocracias estalinistas, en particular las de Belgrado y Zagreb. No hay nada en absoluto progresista en esto, la unidad de Yugoslavia era beneficiosa para todos los pueblos. Sobre las bases de un genuino régimen de democracia obrera, se habrían proporcionado los medios para una Federación Socialista de los Balcanes, incluyendo a Grecia, Bulgaria y Turquía. En lugar de esto, el dominio de la burocracia estalinista, como en Rusia, ha traído una espantosa catástrofe que amenaza potencialmente con arrastrar a todos los pueblos de los Balcanes en una pesadilla de guerra, destrucción y "limpieza étnica".

La economía planificada

El potencial de una economía planificada se demostró en el crecimiento económico logrado en los años de la posguerra, como se pudo ver en el caso de Kosovo. Tras la Segunda Guerra Mundial, sólo trabajaban en la industria 26.000 personas, y el 55% de la población era analfabeta. En 1979, asistían 307.000 estudiantes a la escuela primaria y 74.728 a la secundaria, y había 40.000 universitarios en Pistrina.

Sin embargo el desigual desarrollo de Yugoslavia se manifestó con extremas diferencias entre el norte más desarrollado (en especial Eslovenia y Croacia) y el sur menos desarrollado (Macedonia y Kosovo). En 1979, el ingreso per cápita medio anual en Yugoslavia eran unos respetables 2.635 dólares. Sin embargo, en Kosovo la cifra era de 795 dólares ¾es decir menos de un tercio de la media¾. Ya en esos períodos se manifestaban altos niveles de desempleo en Kosovo, que creció del 18,6 al 27,5% entre 1971 y 1981, provocando una considerable emigración y un cambio en la composición étnica de la región. Desde 1971 a 1981 el número de serbios que vivían en Kosovo cayó del 18,3 al 13,2%. Fue exactamente el impas del régimen burocrático, expresado en una caída económica y el crecimiento del desempleo y la inflación, lo que aumentó las tensiones y condujo a la ruptura de Yugoslavia, a pesar de los intentos de Tito por evitarlo.

Actualmente uno de los elementos más explosivos en la situación de Kosovo es el gran número de jóvenes con estudios que no pueden encontrar empleo. "10.000 licenciados de la universidad de Kosovo no pueden esperar encontrar ningún tipo de trabajo tras completar sus estudios, por no hablar de encontrar un empleo en su campo de especialización" (Albalist, Speciale Kosovo, 11/10/1997). En ausencia de una alternativa de clase, muchos estudiantes han sido atraídos por las tácticas del terrorismo individual del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Sin embargo, en el pasado se dieron muchas oportunidades de lograr la unidad de los trabajadores y jóvenes de Kosovo sobre bases revolucionarias, como fueron las protestas de masas de 1988 que incluyeron una huelga general, manifestaciones y la unidad en la lucha de mineros y estudiantes. Estas manifestaciones y protestas de masas fueron el desencadenante para la abolición de la autonomía de Kosovo, la represión armada y la imposición de un estado de emergencia. Fue precisamente esta situación, junto con las intrigas de Slobodan Milosevic, que había decidido jugar la carta del chovinismo Gran Serbio para fortalecer su propia posición, lo que condujo al desmenbramiento de Yugoslavia. Las burocracias de las otras repúblicas (especialmente Eslovenia y Croacia), alarmadas con la despótica disolución de la autonomía kosovar por Belgrado, rápidamente se apresuraron a reafirmar su independencia. Los catastróficos resultados de estas intrigas reaccionarias por las camarillas burocráticas rivales en Belgrado, Liubliana y Zagreb llevaron directamente a la catástrofe actual, una situación que ha tenido las consecuencias más negativas para la causa de la clase obrera y el socialismo en los Balcanes, y que no puede ser justificado por la reivindicación del "derecho de autodeterminación".

El pogrom de Kosovo

Las escenas de masacres de hombres, mujeres y niños en Kosovo han agitado la conciencia de la gente civilizada en todas partes. ¿Cuál es el significado de todo esto? ¿Cuál es la solución? Y ¿cómo debería reaccionar el movimiento obrero?

Los pogroms en Kosovo, la provincia al sur de Serbia, no son nada nuevo, aunque no habían recibido mucha publicidad hasta ahora. Son parte de un patrón más grande de opresión sistemática de la mayoría de habla albanesa de Kosovo por parte de los serbios. Según algunas estimaciones, en Kosovo hay más de dos millones de albaneses (el 90% de la población; el 7% son serbios y el 3% de otras étnias), en Macedonia hay 800.000 albaneses, y en Montenegro unos 70.000. Por el contrario, ahora viven en Kosovo 180.000 serbios ¾muchos de ellos refugiados de Bosnia y Croacia¾. La actual violencia podría conducir a un éxodo de masas de serbios, alterando el balance demográfico aún más.

Aunque constituyen una gran mayoría, desde 1989, la etnia albanesa de Kosovo ha estado privada de todos los derechos. En ese año el estatus de autonomía de Kosovo fue abolido. Incluso antes de esa fecha, había represión contra la población albanesa. Desde 1981 hasta el día de hoy, en varios juzgados, los albaneses de Kosovo han sido sentenciados a un total de 25.557 años de prisión. Sólo el año pasado, se registraron unos 6.000 casos de violación de los derechos humanos de albaneses, lo que significa 13 diarios. Treinta y siete de ellos han sido asesinados. Desde 1990, los estudiantes de escuelas secundarias y universitarios han visto sus centros clausurados obligando a la creación de una red de enseñanza alternativa en todo tipo de locales. El Instituto Albanés y la Librería Nacional con libros en lengua albanesa han sido cerrados. A los albaneses no se les permite abrir emisoras de radio y televisión, y en el transcurso de un solo día, 1.700 periodistas y otros trabajadores fueron despedidos de la RTV de Prístina. En el mismo año, 1990, los albaneses fueron despedidos de puestos públicos, gobiernos locales e instituciones científicas y culturales.

Los ataques organizados por los serbios contra los albaneses en Kosovo han aumentado constantemente, culminando con las últimas atrocidades. Los medios de comunicación serbios han presentado estas atrocidades como "una victoria contra los terroristas albaneses".

La situación en Kosovo ha alcanzado ese punto crítico donde la cantidad se transforma en calidad. Ahora no hay vuelta atrás. Se han desatado fuerzas que difícilmente pueden ser controladas y que amenazan con alterar el delicado compromiso establecido por los Acuerdos de Dayton.

La actual agitación en Kosovo comenzó a finales de febrero, aumentando las tensiones que habían estado hirviendo a fuego lento durante mucho tiempo, convirtiéndose en un conflicto a gran escala. Al menos 30 personas fueron asesinadas cuando los grupos armados de albaneses de Kosovo intensificaron sus ataques en la zona de Srbica, en el norte de Kosovo, en la región de Drenica. La zona de Srbica ha estado controlada durante mucho tiempo por grupos de albaneses armados, y en realidad, es inaccesible para la policía y el ejército serbios. Las "fuerzas del orden" respondieron claramente con un pogromo organizado contra la población albanesa, bajo la apariencia de "luchar contra el terrorismo".

Los partidos políticos albaneses de Kosovo contestaron con una llamada a manifestaciones de masas en una señal de apoyo a la población albanesa en la zona de Srbica. Las manifestaciones comenzaron el 2 de marzo, en Prístina y otras ciudades de Kosovo. Las agencias dicen que decenas de miles de personas respondieron a la llamada, mientras los organizadores informaban que cerca de 300.000 kosovares tomaban las calles de Prístina. Estas manifestaciones pacíficas fueron reprimidas brutalmente por la policía. La gente desarmada eran golpeada y atacada con gas lacrimógeno. Como declaraba un comentarista: "Teniendo en cuenta la eficacia y brutalidad de la policía, las autoridades de Yugoslavia y Serbia estaban bien preparadas para la acción".

Territorios liberados

La revolución en Albania actuó como un catalizador en la lucha contra la dominación serbia en Kosovo. De la noche a la mañana la minoría albanesa en Kosovo había accedido a una gran cantidad de armas modernas desde la frontera.

Hay varias zonas que ya están bajo el control de grupos albaneses armados. Estas zonas son "zonas no accesibles", que hoy los albaneses llaman con orgullo "territorio libre", donde la policía serbia no puede adentrarse. El "territorio libre" abarca el municipio de Skendaraj, que consta de 52 pueblos y 60.000 habitantes, el 99% albaneses, y menos del 1% serbios. No hay que olvidar que Kosovo es un territorio perfecto para la guerrilla, con una larga historia de resistencia. Incluso durante del dominio turco, los recaudadores de impuestos no se atrevían a realizar su trabajo, y Azem Bejta, el legendario albanés de Kosovo, un luchador ilegal, o como ellos dicen aquí "komita", en el período entre la primera y la segunda guerra mundial, causó quebraderos de cabeza y resistió al régimen serbio, que en esta zona era considerado un régimen de ocupación.

Lo cierto es que Kosovo se ha transformado en un campo armado, está inundado con armas de todo tipo, incluso armas modernas, que están preparando las condiciones para una insurrección, o al menos una larga guerra de guerrillas:

"En Dkakovica, en todos los sitios estratégicos importantes de la ciudad, aparecieron unidades de élite de la policía militar, y tropas armadas se afianzaron en las carreteras importantes. Los Cuerpos de Acción Especial del ejército yugoslavo están preparados para el combate, y han sido situadas fuerzas aéreas y brigadas paracaidistas". El mismo periódico avisa que: "La concentración de armas en Kosovo es tan alta que sería un milagro si todo acabase sólo con disparos esporádicos". (Zagreb Vestnik; 3/3/98)

El artículo confirma la presencia de un gran arsenal: "Con lo que nos encontramos dos periodistas suizos y yo esa noche fue con armas, algunas provenían del exterior, principalmente de Albania. ‘Cada día son más modernas’, dicen nuestros interlocutores. Nuestras fuentes albanesas dicen que ‘a través de algunos canales también nos llegan desde Alemania, Austria, Suiza, pero no por medio de Irán, como dice la prensa serbia".

Los kosovares les están retando: "Si los serbios quieren guerra, si continúan amenazándonos, arrestándonos, asesinándonos, parándonos en las calles, viniendo a nuestras casas, lucharemos hasta hacerlos retroceder".

El análisis Marxista

Tras un largo período en el cual la cuestión nacional en los Balcanes parecía haber sido resuelta, el colapso de la antigua Yugoslavia ha desatado los viejos demonios. Este proceso ha sido seguido con detalle por los marxistas desde el principio, y los recientes acontecimientos sólo sirven para confirmar nuestro análisis inicial y las predicciones. A principios de junio de 1992 escribíamos en las páginas de Socialist Appeal*:

"Todos están involucrados, búlgaros, serbios, griegos, albaneses, croatas y húngaros. La cuestión macedonia que fue el centro de dos guerras en los Balcanes y causa de una violencia terrible e insurrecciones entre las guerras, ha sacado su cabeza de nuevo, con el riesgo de implicar a Bulgaria y Grecia".

Lo que ahora se está viendo en Kosovo era tan previsible como predecible. Trotsky describió una vez la teoría marxista como la superioridad de la previsión sobre la sorpresa. Examinemos lo que dijimos sobre esta cuestión en el último período. En 1995, mientras todos los ojos estaban fijos en la guerra de Bosnia, escribíamos lo siguiente:

"Durante años, los serbios han estado oprimiendo a la mayoría albanesa en Kosovo. La situación ha alcanzado un punto crítico en los últimos años. Mientras los serbios están ocupados en una guerra en el norte, existe una gran posibilidad de una sublevación en Kosovo, y el ejército serbio intentaría sofocarlo, con un terrible baño de sangre y el éxodo de un gran número de refugiados. Esto amenazaría con arrastrar a Albania en el conflicto, ya que su asolada economía no está en posición de absorber un gran flujo de personas".

"Lo más serio de todo, sería la desestabilización de Macedonia donde existe un precario equilibrio entre la mayoría eslava y la minoría albanesa. Que la antigua República Yugoslava de Macedonia es el punto más peligroso en los Balcanes lo reconocen incluso los estrategas internacionales del capital A. esto se debe que sea la única parte de la ex Yugoslavia donde EEUU tiene presencia militar. La cuestión macedonia fue la causa de otra guerra en los Balcanes en el pasado. No puede ser solucionada por la declaración de un estado independiente llamado Macedonia. Al contrario, el viejo problema ha sido puesto de nuevo en la agenda de la política Balcánica".

"En realidad, ninguno de los Estados circundantes acepta la independencia de la nueva República de Macedonia que era parte de Yugoslavia. Los serbios aún se refieren a ella como el ‘Sur de Serbia’. Los búlgaros siempre han mantenido que los eslavos macedonios son búlgaros. Los albaneses se presentan como los defensores de la considerable minoría albanesa en Macedonia, y reivindican al menos parte de su territorio. Los griegos han sido más elocuentes en su oposición al establecimiento de una república macedonia, bloquearon el reconocimiento del nuevo Estado e incluso se opusieron a la utilización en la esfera internacional del nombre de Macedonia. Han organizado mítines de masas con la consigna "Macedonia es griega" y un bloqueo económico a su vecino del norte".

"La actitud de Grecia ha enfurecido a la UE, que está aterrorizada por las consecuencias de la desestabilización de Macedonia. La burguesía griega ha entrado de hecho en una alianza con Serbia. En caso de extensión de la guerra, es bastante posible que Serbia invadiera Macedonia con el pretexto de defender a la minoría serbia. Es probable que el ejército griego atravesase la frontera (como un movimiento ‘defensivo’, desde luego). Bulgaria, Albania y el país más importante, Turquía, reconocieron inmediatamente la independencia de Macedonia. Turquía y Albania, además, han llegado a una alianza militar mientras que, durante los últimos meses, la tensión ha estado creciendo entre Grecia y Albania debido al mal trato de la minoría griega en Albania".

El 9 de febrero de 1997, escribíamos las siguientes líneas:

"A pesar de todo, la situación sigue siendo muy inestable, potencialmente explosiva. Milosevic todavía mantiene una postura chovinista con relación a Kosovo, la provincia que, aunque teóricamente es parte de Serbia, tiene una población étnicamente albana en un 85% y sólo un 10% serbia. Su intento de enviar refugiados serbios de Krajina a Kosovo no tuvo éxito ya que, comprensiblemente, los refugiados no querían saltar de la sartén al fuego".

"La situación de los albaneses en Kosovo es intolerable, como demuestra el siguiente extracto de War Report (febrero 1994): ‘En todo Kosovo, los residentes son sometidos a cortes de electricidad y de agua diarios mientras que los montones de basura se acumulan en las calles. La calidad de la atención médica en Kosovo es especialmente grave. Los pacientes se tienen que traer sus propio medicamentos y sábanas al hospital. La incidencia de enfermedades también está aumentando. Según las autoridades serbias, Kosovo sufrió 30 brotes de ocho enfermedades diferentes el año pasado, que afectaron a miles de personas. La tasa de mortalidad ha aumentado significativamente, especialmente entre bebés y niños pequeños. Este invierno, Kosovo ha estado sin calefacción central.

Y mientras las autoridades serbias mantienen cerradas las escuelas y universidades albanesas, los estudiantes van a clase en casas privadas en toda la provincia. Todos los maestros y profesores ¾unos 26.000¾ están financiados totalmente por los albaneses de Kosovo. También la vivienda se ha visto afectada por una campaña de represión: en los últimos tres años, 500 familias albanesas han sido expulsadas de sus casas estatales y sustituidas por serbios y montenegrinos. A miles de albaneses, violando las leyes serbias, se les niega cada día permiso para comprar sus casas. Esto a pesar de que se han cumplido todas las formalidades y se ha pagado dinero por adelantado’.

"Según datos del Comité de Derechos Humanos en Prístina, sólo en 1993, las autoridades serbias fueron responsables de la muerte de 15 albaneses y de heridas a otros 14. Hubo registros policiales en 2.000 pisos y casas de albaneses. 49 albaneses fueron condenados por la justicia criminal y 62 por lo civil. 1.080 albaneses fueron sometidos a tortura física. La presión incesante sobre los albaneses kosovares aumentó durante la guerra con la intervención de los grupos serbios semifascistas chetniks, que atacaron y provocaron sistemáticamente a los albaneses".

"No está descartado que Milosevic pueda intentar salir de la crisis fabricando una provocación en Kosovo. No debemos olvidar que en un primer momento llegó al poder por estos medios. Incluso sin una intervención deliberada por parte de Belgrado, una explosión en Kosovo es posible. Debe de ser una gran tentación para los albaneses kosovares el aprovecharse de las protestas en Belgrado para ponerse en movimiento en defensa de sus derechos. Si eso pasara podría tener unos resultados incalculables. Bajo bases estalinistas o capitalistas, el régimen serbio nunca permitiría voluntariamente la secesión de Kosovo al que considera una parte inalienable de Serbia, sin dar la batalla".

"En el último período, bajo presión internacional y consciente de su propia debilidad, Albania ha declarado que no iría a la guerra por los albaneses kosovares. Pero el espectáculo del follón en Serbia parece haber hecho pensar a algunos. El 24 de diciembre unos 600 estudiantes kosovares se manifestaron exigiendo acciones más duras contra Milosevic. Al mismo tiempo, Sali Berisha, el presidente de Albania, dijo que si los kosovares querían ganar sus derechos no podían quedarse quietos durante las protestas en Belgrado. Es decir, les estaba animando a la acción. Hizo un llamamiento a manifestaciones "pacíficas" en Kosovo (naturalmente todos estos caballeros están a favor de la "paz"), y dijo que "está muy claro que los problemas de los kosovares no se resolverán en Tirana, Belgrado, Washington, Londres o París", para inmediatamente añadir que "los albaneses de ambos lados de la frontera actuarían unidos en caso de guerra".

"Todo esto demuestra que el problema nacional en los Balcanes no lo puede resolver ni el estalinismo ni el capitalismo. El colapso del estalinismo, lejos de mejorar la situación la ha empeorado con el resurgimiento de todos los viejos demonios de los Balcanes: la gran Serbia, la gran Croacia, la gran Albania, la gran Bulgaria, la gran Grecia. Todo esto significa ríos de sangre en el futuro a no ser que la clase obrera consiga unirse sobre la base de un programa de clase, internacionalista y revolucionario. El llamado acuerdo de "paz" es un trozo de papel mojado, una pausa temporal en las hostilidades que se romperá inevitablemente tan pronto como uno u otro bando se imagine que tiene ventaja".

El 3 de marzo de 1997, tras los acontecimientos revolucionarios de Albania escribíamos:

"Todos los países imperialistas, empezando por EEUU, miran con pavor hacia la situación el Albania. Ellos saben que la situación en el resto de los Balcanes es enormemente inestable. El acuerdo de Dayton no ha resuelto nada. Existe un fermento de descontento en Serbia, Croacia, Bosnia. Por otra parte la cuestión nacional albanesa no es ni más ni menos complicada ni menos peligrosa que la serbia, croata, macedonia, bosnia o eslovena. Pero durante los últimos siete años llenos de movimientos democráticos y guerras en la región, a menudo se ha olvidado".

 

‘Cualquier señal de aumento de las tensiones y radicalización de las exigencias en Kosovo es extremadamente peligrosa. La reacción en cadena significaría que los albaneses en Macedonia, un estado todavía muy delicado, automáticamente exigirían más derechos. El propio sentimiento nacionalista también crecería. Después de haber estado firmemente cerrado, las primeras páginas del dossier de Albania se han abierto. Es imperativo mantener el conjunto del archivo fuera de las llamas’ (War Report, núm. 41, mayo 1996).

"El ejemplo de una insurrección armada justo al otro lado de la frontera en Albania, tiene que haber tenido un efecto muy importante en la conciencia de la gente en Kosovo y Macedonia, especialmente entre la desesperada juventud kosovar. Esto es un desarrollo inquietante para los imperialistas que han tratado de mantener la olla de los Balcanes tapada durante los últimos cinco años, con un éxito solamente relativo. Los imperialistas están aterrorizados porque saben que las revoluciones no respetan fronteras" (El significado de la revolución en Albania, documento púbicado por El Militante).

¿Puede alcanzarse un acuerdo?

La actual explosión en Kosovo es el resultado lógico de la monstruosa política chovinista seguida por la camarilla dominante serbia en la pasada década. Slobodan Milosevic está ahora recogiendo lo que sembró cuando destruyó la autonomía de Kosovo. Hizo esto sin ningún tipo de principio ni razón, esperando reforzar su propia posición atizando las llamas del chovinismo serbio a expensas de la población albanesa de Kosovo. Aunque el 90% de la población de Kosovo es de habla albanesa, esta zona siempre ha sido considerada por los serbios como una parte inalienable de su patria. Tras la liquidación de la autonomía de Kosovo, el gobierno de Belgrado ha pisoteado despiadadamente los derechos de los albaneses, negando el acceso a empleo, salud y educación. Los albaneses han respondido estableciendo lo que es en realidad, un estado paralelo ¾con sus propias escuelas, hospitales y universidades¾ todo fuera del control de las autoridades serbias, sentando las bases para una posible ruptura de Kosovo con Serbia.

Hasta hace poco la mayoría de los kosovares albaneses han apoyado al dirigente moderado nacionalista Ibrahim Rugova, "el presidente no oficial" de Kosovo, que abogaba por métodos pacíficos de lucha y autonomía dentro de Serbia. Durante años, como hemos visto, los kosovares han estado sometidos a la opresión y provocación constante que les ha llevado al límite de su resistencia. Las tácticas de tipo Gandhi de Rugova, como era predecible no han llevado a ninguna parte. En ausencia de una alternativa de clase revolucionaria e internacionalista, ha aumentado el número de jóvenes kosovares que han sido atraídos por las tácticas terroristas practicadas por el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Para empeorar las cosas, Belgrado ha intentado alterar el balance demográfico de Kosovo desembarcando a miles de familias refugiadas de Bosnia y la Krajina ocupada. Estas desafortunadas personas han sido obligadas a verse de repente en mitad de los disparos. Muchos de ellos han pagado con su vida, ya que el ELK les ha situado como objetivos junto a la policía serbia y los colaboradores. Era inevitable que la campaña de terror del ELK provocara una masiva reacción por parte de los serbios que está teniendo lugar ante nuestros ojos y que sin duda marcará una nueva fase sangrienta en las agitaciones de los Balcanes con resultados imprevisibles.

Milosevic se encuentra ante un dilema; por un lado, le gustaría el levantamiento de sanciones para recibir la ayuda de Occidente, pero lo que no podría tolerar es la pérdida de Kosovo. No está claro que esté en una posición de ofrecer un compromiso significativo en forma de autonomía. Sobre bases capitalistas, cualquier solución sería una pesadilla. Nuevos pogromos y masacres en Kosovo inevitablemente provocarán una conflagración que es probable que acabase en una guerra de guerrillas sangrienta e intratable que podría durar años. Por otro lado, como demuestra la experiencia de Bosnia, la denominada "autodeterminación" tampoco resuelve nada. Eso prepararía inevitablemente el camino para nuevas insurrecciones en los países vecinos, especialmente en Macedonia, poniendo sobre la mesa la amenaza de una guerra balcánica que podría alcanzar a países como Bulgaria, Grecia y Turquía. Este es un escenario de pesadilla para Occidente, que quiere evitar a toda costa.

Es posible que el problema se hubiese resuelto si Belgrado hubiera estado preparado para alcanzar un compromiso en estas líneas. Pero Milosevic, una vez subido al tigre del chovinismo serbio, no puede bajarse de él. Milosevic es sin duda un ganster reaccionario cuyas acciones fueron en gran medida responsables de la creación del problema nacional en Kosovo. Pero no es el representante del sector más extremo del chovinismo serbio. Ese sospechoso privilegio pertenece a Vojislav Seselj, que en realidad personifica la esencia destilada del chovinismo serbio, una mezcla venenosa de racismo y nostalgia de la Gran Serbia que está más próxima al fascismo que a otra cosa. Alimentado de la frustración de la pequeña burguesía y el descontento de las masas creado por el colapso de la economía y la humillación militar de Serbia en el reciente conflicto con Croacia, Seselj perdió las elecciones a la presidencia de Serbia por un estrecho margen en diciembre de 1997.

Los esfuerzos de los americanos por alcanzar algún tipo de acuerdo con Milosevic a cambio de relajar las sanciones se vieron complicados por las manifestaciones "democráticas" (lideradas por elementos pro burgueses) en Belgrado en el invierno de 1996-97. Occidente como es habitual tiene una doble cara, da un apoyo demagógico a estos supuestos "demócratas", mientras oculta a la opinión pública occidental que entre sus dirigentes hay todo tipo de reaccionarios chovinistas serbios que, si llegasen al poder, se comportarían de una manera incluso más monstruosa que Milosevic.

Sin embargo, Milosevic ¾que no es otra cosa sino astuto¾, escindió hábilmente la oposición ofreciendo sobornos a un sector, dejando a Seselj aislado. La fracción de Milosevic pudo así ganar las elecciones de diciembre ¾es probable que con un poco de amaño¾ y salvar su cara. A pesar de sus primeras campañas contra Milosevic, occidente dio un suspiro de alivio. Después de todo, este era un hombre con el que podrían hacer negocios, pero cuando occidente estaba considerando relajar las sanciones contra Serbia, Kosovo explota en sus caras.

Belgrado podría haber alcanzado un acuerdo con el dirigente moderado Rugova hace pocos años sobre la base de la autonomía. Pero Milosevic estaba obligado constantemente a mirar sobre sus hombros a Seselj y los chovinistas más extremos. En realidad ahora es un prisionero de su propia demagogia. Si Belgrado bajo la presión de los americanos, decide buscar un compromiso con los albaneses de Kosovo, la propuesta de autonomía podría llegar "demasiado tarde". Esta perspectiva se la están comenzando a plantear los políticos burgueses que ayer estaban congratulándose por el aparente éxito de los Acuerdos de Dayton; en un editorial de The Times, titulado ‘Salvar Serbia de sí misma’ se podía leer:

"Cualquier tipo de moderación que pudiera quedar entre la mayoría albanesa de Kosovo está evaporándose rápidamente. Cada disparo realizado por las fuerzas serbias recluta miles de personas para el separatista Ejército de Liberación de Kosovo y debilita el apoyo de Ibrahim Rugova, el líder de la Liga Democrática de Kosovo que ha intentado (y fracasado durante nueve años) llegar a un acuerdo con Belgrado y acabar con el dominio militar. La estrategia occidental, es persuadir a Mr. Rugova para que renuncie a cualquier tipo de independencia, y volver a la restauración del estatus de autonomía que Mr. Milosevic abolió en 1989. Pero parece dudoso que sólo las palabras puedan situar un ‘escudo diplomático’ alrededor del sitiado Mr. Rugova. Es demasiado tarde. Mr. Rugova ha apelado a una ‘inmediata presencia internacional’ para evitar una tragedia. Su voz debería ser escuchada" (The Times, 6/3/98).

Mientras refuerzan brutalmente la lucha contra Kosovo, el régimen de Milosevic hace declaraciones tranquilizadoras sobre su voluntad de discutir con los "dirigentes moderados albaneses".

"Las autoridades serbias recalcan las últimas medidas enérgicas tomadas contra los ‘terroristas’ del ELK. Eso podría dejar la puerta abierta a negociar con los moderados, los nacionalistas albaneses encabezados por Ibrahim Rugova, ‘presidente’ de la autoproclamada República de Kosovo. Mr. Rugova insiste sin embargo, en que las conversaciones deben ser mediadas por un tercer partido. El portavoz del gobierno serbio en Kosovo dijo que las autoridades permitirían a Mr. Rugova ir en cabeza en las elecciones de un gobierno no oficial de albaneses el 22 de marzo. Serbia sin embargo no reconocería los resultados" (Financial Times, 9/3/98, el subrayado es nuestro).

¡Esto es típico del doble discurso de Milosevic! Rugova y compañía pueden proceder con las elecciones, que Belgrado no reconocería. Por otro lado, Rugova pide la participación de un "tercer partido" para mediar entre él y Belgrado. Pero Milosevic ha dejado bastante clara la cuestión: "Kosovo es un asunto interno" (y esta posición está respaldada por Rusia). ¿Qué terreno común hay aquí para el acuerdo? Mientras los diplomáticos hacen discursos para consumo exterior, las armas siguen disparando, y las porras golpeando. Y esto último está proporcionando más información a las masas kosovares que cualquier discurso.

La política del imperialismo USA

Estos acontecimientos han sembrado la alarma en Washington, que hasta ese momento se congratulaba del aparente éxito de los Acuerdos de Dayton. Las ambiciones de la Gran Serbia de Belgrado, se han visto mermadas con las sanciones, incluso el archienemigo de Washington, Milosevic, desesperado por levantar las sanciones, estaba siendo transformado (en los medios de comunicación USA) de un monstruo a un "responsable hombre de Estado". Sin embargo, a pesar de las apariencias, Bosnia no estaba completamente pacificada, los denominados Acuerdos de Dayton en realidad no han solucionado nada, sólo se ha mantenido la paz por la presencia de miles de soldados americanos.

A pesar de todos los intentos y propósitos, Bosnia se ha convertido en una colonia, un estado clientelar de USA ¿Dónde está aquí el derecho de autodeterminación? Todas las decisiones son tomadas por los "altos representantes" de Occidente. Carlos Westendorp tiene argumentos muy persuasivos tras él, en forma de 35.000 hombres de la OTAN que están aún estacionados en Bosnia y permanecerán allí por un futuro impredecible. Por otra parte, Washington utiliza una combinación de poder militar y sobornos para mantener su influencia y control, y durante un tiempo ha tenido resultado. El primer ministro "pro Dayton", Milorad Dodik, que ha empujado a Karadzic a aceptar la línea USA, está ahora intentando cobrar la ayuda americana "por los servicios prestados": quiere a Occidente para financiar el presupuesto de la República y pagar todos sus salarios para los próximos meses.

En realidad, ninguno de los partidos contendientes está satisfecho, menos los musulmanes bosnios, que fueron las principales víctimas del reparto de Bosnia, pero que han sido armados hasta los dientes por USA. La presión americana también ha restringido las ambiciones territoriales de Croacia ¾pero por cuanto tiempo es otra cosa¾. Washington incluso ha tenido éxito en instalar un títere complaciente en la denominada República de Bosnia, pero el problema de los refugiados permanece sin resolver. A pesar de los acuerdos de Dayton muy pocos refugiados han podido regresar, como señalaba hace poco Business Week, las "democracias" europeas que han derramado lágrimas de cocodrilo por el destino de la "pobre pequeña Bosnia" están ahora expulsando a los refugiados que no tienen oportunidad de regresar a casa:

"El año pasado, los tres países europeos dieron por finalizado el ‘estatus de refugiado temporal’ que fue creado para hacer frente al aluvión de refugiados. De los 225.000 bosnios que volvieron a casa en 1997, el 75% todavía está ‘internamente desplazado’, o no pueden instalarse permanentemente. Miles aún viven en centros de acogida. Aquellos que tienen alojamiento viven con el temor de que nunca volverán a los sitios de donde procedían antes de la guerra" (Business Week, 9/2/98).

En esto, como en todo, las denominadas acciones humanitarias del imperialismo apestan a hipocresía. El puñado de criminales de guerra (fundamentalmente figuras insignificantes) sometidas a juicio en La Haya no proporcionan alivio a las masas bosnias, croatas, serbias y musulmanas que se enfrentan con un futuro de pobreza, desempleo y desesperación. Uno de los supervivientes de los campos de concentración llegó a decir: "Desearía haber muerto en el campo". Esta es la situación real a la que se enfrentan las masas de la antigua Yugoslavia.

Tan frágil es la paz en Bosnia que sólo se puede mantener por la presencia de las tropas de la OTAN y del dinero estadounidense. Pero el Congreso americano está inquieto. A pesar del pago de grandes sumas de dinero por la ONU, OTAN y el FMI, está surgiendo un ambiente de aislamiento en EEUU, que refleja las crecientes contradicciones entre las potencias imperialistas ¾tensiones entre EEUU, la UE y Japón¾, rivalidad entre Francia y EEUU en Africa y Oriente Medio. Actualmente, con el colapso de la URSS y el Pacto de Varsovia, EEUU es en realidad la única superpotencia mundial. Pero en condiciones de crisis capitalista el papel de gendarme del mundo está revelándose demasiado caro, no sólo económicamente sino políticamente.

El periódico austríaco Die Press, publicaba recientemente un artículo titulado Los EEUU están furiosos con Europa, en el que se mostraba esta frustración en la voz de un senador americano:

"¿Cuál es el sentido de la OTAN si la mayoría de los aliados no están de su lado?, es lo que se preguntaba el senador Liebermann, visiblemente enfadado en la Conferencia de Seguridad en Munich el fin de semana [7-8 de febrero]. Los EEUU sienten una furia justificada, un sentimiento de que siempre sacan las castañas del fuego sin que nadie les dé las gracias. Es un hecho que nadie puede hacer nada sin la superpotencia cuando hay crisis en todas las partes del mundo, la ayuda de los americanos es aceptada con mucho gusto (Bosnia, quizá Kosovo pronto) cuando se demuestra su propia incapacidad (la política exterior y de seguridad europea). Pero todo tiene sus límites, y EEUU sin embargo es difamado como el policía de un mundo incontrolado. Nadie debe sorprenderse si, alguna vez, los EEUU dejan de estar preparados para hacer el papel de brigada apaga fuegos donde les convenga a los europeos" (El subrayado es nuestro).

No obstante, EEUU no puede desentenderse del resto del mundo, la estrechez mental, la avaricia y miopía de los hombres de negocios republicanos que dominan el Congreso americano siempre ha estado caracterizada por su provincianismo. Comprenden menos que nadie sobre la política mundial, pero su papel de potencia les obliga a actuar para reforzar el decadente capitalismo a escala mundial. Esto inevitablemente les abocará en un conflicto sucio y costoso tras otro. El resultado no es sólo un sumidero financiero sino también la posibilidad de radicalizar la opinión pública en casa, como ocurrió durante la guerra del Vietnam. Por eso EEUU tiene miedo de involucrar a tropas de tierra, prefiriendo en lugar de eso los bombardeos aéreos como en Irak y Bosnia. Sin embargo como hemos explicado, la fuerza aérea sola no es nunca suficiente para asegurar una victoria decisiva, el compromiso de tropas de tierra es en última instancia esencial para asegurar el objetivo final en la guerra.

Todas estas consideraciones explican las constantes quejas dirigidas por Washington contra sus "aliados" que nunca parecen hacer lo suficiente. ¿Por qué Japón no resuelve sus problemas económicos para ayudar a Asia? ¿Por qué los europeos no gastan más en Europa del Este? ¿Por qué no pagan más dinero a la OTAN? Y, sobre todo, ¿por qué no prestaron atención inmediatamente cuando EEUU lanzó el látigo sobre Irak? Incluso, ¿por qué están tan renuentes a verse involucrados en una acción militar en los Balcanes?, después de todo ¡es un asunto europeo! Pero a pesar de los halagos de Washington, las diferentes potencias europeas tiene sus propios intereses en que pensar. Qué asombroso cinismo, ¡Alemania ha descubierto de repente que su Constitución prohibe a su ejército luchar en el extranjero! Francia, de mala gana, envió tropas, pero en general ocultas tras sus propios intereses y no necesariamente a la orden de Washington. Rusia ¾consciente de su papel histórico en los Balcanes¾, mira sospechosa y descontenta, haciendo todo lo que está en su mano para defender a sus principales clientes balcánicos, los serbios.

Como publica Financial Times, "Klaus Kinkel, el ministro de asuntos exteriores de Alemania, dijo ayer que estaba de acuerdo con Madeleine Albright, la Secretaria de Estado USA, en que el Tribunal de La Haya sobre los crímenes de guerra de la antigua Yugoslavia debería extenderse en investigar los hechos de Kosovo".

"Un oficial de Gran Bretaña dijo que esa propuesta ganaría apoyo en la reunión de hoy, que haría a los comandantes serbios en Kosovo ‘pensar dos veces en su pellejo’ antes de embarcarse en nueva represión" (Financial Times, 9/3/98, el subrayado es nuestro).

Este es el lenguaje y la arrogancia típica del imperialismo USA que imagina que puede dictar su deseo a cualquier gobierno de la tierra. Pero las cosas demuestran no ser tan simples.

Los únicos que siguen los deseos de Washington son, por supuesto, los británicos, lo que refleja la situación real de Gran Bretaña como una potencia mundial de tercera clase cuyas "relaciones especiales" con EEUU son en realidad una expresión de su dependencia servil y humillante. Bajo el gobierno Thatcher, esto fue disfrazado hipócritamente bajo una alianza de iguales. Pero el sector de derechas de los dirigentes laboristas no intentan siquiera disfrazar el estado real de estos asuntos, que en cualquier caso, están claros para todo el mundo excepto para los miembros más estúpidos de la clase dominante británica y los dirigentes más socialdemócratas del laborismo. Cuando Robin Cook, el ministro de asunto exteriores de Gran Bretaña, fue a Belgrado a leer la cartilla a Milosevic, su recepción era previsible. The Times, se refirió a la "brusca despedida" de Robin Cook: "Mr. Cook, que estaba en Prístina, capital de Kosovo, se marchó hablando de su ‘grave preocupación ya que Mr. Milosevic no había mostrado ni la más mínima flexibilidad sobre la cuestión de Kosovo, y que no encontró respuesta a su llamamiento de alcanzar una solución política, ya que Milosevic lo consideraba un asunto interno y por tanto Mr. Cook deberían ocuparse de sus propios asuntos" (The Times, 6/3/98)

La creciente alarma y frustración de Washington, se demostró en la declaraciones de su enviado especial a los Balcanes, Robert Gelbard, cuando avisó que: "los Estados Unidos no tolerarán la violencia", y que "Milosevic es perfectamente consciente de que EEUU responderá a la violencia con las medidas más duras posibles que puedan ser imaginadas". Gelbrad amenazó con nuevas sanciones contra Yugoslavia, si continúan los choques en Kosovo. Al mismo tiempo, avisó a los kosovares de que no llevasen sus demandas demasiado lejos, criticando a la comunidad albanesa por la ausencia de buena voluntad para distanciarse de los miembros armados del Ejército de Liberación de Kosovo. Gelbard lo tenía claro: "Los EEUU no apoyan la independencia de Kosovo. Sin embargo, en Yugoslavia, hay muchas posibilidades de mejorar la situación en Kosovo, y en particular un fortalecimiento significativo del autogobierno de los albaneses". Añadió que los albaneses de Kosovo, "han abierto el diálogo con las autoridades de una forma positiva, basado en la idea de que la salvación no vendrá de fuera". Estas palabras expresan adecuadamente la posición de los EEUU. El imperialismo americano no es el más preocupado con el destino de los kosovares ¾o cualquier otro pueblo de los Balcanes¾, que son simples instrumentos en la lucha por el poder mundial ahora como en el pasado. Pero está muy preocupado ante la perspectiva de una explosión en Kosovo que pueda extenderse a Macedonia y provocar una guerra en los Balcanes, con resultados impredecibles. Por eso Washington ¾al mismo tiempo que presiona a Belgrado para que haga concesiones a los kosovares¾ está firmemente opuesto a la separación de Kosovo de la grupa de Yugoslavia.

Los marines americanos tienen un lema: "Hablar suavemente y llevar un gran palo". Últimamente EEUU ha estado hablando muy fuerte, y, aunque poseen palos muy grandes, se encuentran que no siempre pueden utilizarlos.

En un intento desesperado por conseguir una respuesta común, los ministros de Europa, EEUU y Rusia se reunieron en Londres para discutir que presiones podrían aplicar para forzar a Belgrado a retirarse. El Grupo de Contacto de seis países presiona a Milosevic para aceptar una misión de mediación encabezada por Felipe González, antiguo presidente del Gobierno español, en nombre de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), el organismo paneuropeo de seguridad. En primer lugar, Milosevic ha dejado claro que la cuestión de Kosovo es un "asunto interno". En segundo lugar, Rusia está en contra de una acción drástica como un bombardeo o incluso la imposición de sanciones extra económicas. De esta forma Milosevic se enfrenta ¾al menos por el momento¾ con un "tigre de papel". Financial Times comentaba la posición de Rusia: "Rusia está quitando importancia a la crisis enviando un subdirector de exteriores a Londres para hablar con los ministros de exteriores de los otros cinco países. La postura pro serbia de Rusia es una complicación, pero no evitará que EEUU tome acciones si llega el momento en que sienta que sus intereses vitales están amenazados. Y sin duda será el caso si nuevos alzamientos amenazan la integridad territorial de Macedonia".

Macedonia: la clave de los Balcanes

Desde el principio hemos explicado que la clave de toda la situación de los Balcanes está en Macedonia. Esto también lo comprenden los imperialistas, que temían ¾y aún temen¾ que los conflictos en la ex Yugoslavia pudieran desestabilizar la recientemente creada nueva República de Macedonia, con su frágil economía y la delicada mezcla étnica de macedonios eslavos y albaneses. Aunque no tan oprimidos como sus vecinos de habla albanesa en Kosovo, los albaneses de Macedonia se quejan de discriminación. Esto es rechazado por los macedonios eslavos que han luchado durante generaciones por el derecho a su propia tierra. Los macedonios hablan una lengua parecida al búlgaro, en realidad, los búlgaros nunca les han reconocido como una nacionalidad separada y en secreto les gustaría que Macedonia fuese parte de Bulgaria ("la Gran Bulgaria"). No es necesario decir, que tal cosa nunca sería aceptada por Grecia, Serbia o Albania, que podría significar una guerra terrible, como la que arruinó los Balcanes antes de 1914 y que fue un instrumento en el comienzo de la primera guerra mundial. En tal caso, es prácticamente cierto que Turquía también se vería involucrada. La perspectiva de dos Estados de la OTAN en guerra aterra a Occidente. Como es habitual, el cálculo cínico y los propios intereses es lo que motiva la preocupación de Occidente con Kosovo, y en absoluto consideraciones "humanitarias".

En realidad, las políticas de todas las partes enfrentadas están dictadas por propósitos totalmente reaccionarios. La "Gran Bulgaria", "Gran Serbia", "Gran Croacia" y, en menor grado, "Gran Albania" (menor sólo porque Albania es débil), son un proyecto largo tiempo codiciado que, incluso es mencionado en un susurro en los corredores de los ministerios de exteriores en Belgrado, Sofía, Zagreb y Tirana. Grecia y Turquía son dos superpotencias regionales, compitiendo por influencia y mercados en la zona. No hay nada que elegir entre las clases dominantes griega y turca. Una es tan corrupta, avara, corrompida y reaccionaria como la otra. Ninguna es capaz de resolver los problemas de la región u ofrecer un futuro progresista para su propio pueblo. Pero son lo suficientemente capaces de fomentar el odio nacional para cegar y desorientar a las masas turcas y griegas. El conflicto entre Grecia y Turquía en el Egeo, y con Chipre, en determinadas circunstancias podría conducir a una guerra. Los americanos y la UE están esforzándose en que lleguen a algún tipo de acuerdo sobre Chipre, precisamente para evitar tal peligro, pero todos los esfuerzos han fracasado, y una explosión en los Balcanes puede fácilmente hacer renacer este conflicto.

La idea de una guerra entre Grecia y Turquía podría parecer impensable, al igual que lo era la idea de guerra entre Serbia y Croacia hace pocos años. La situación es explosiva, y no falta material combustible en los Balcanes, y si se le deja puede encenderse fuera de control. Por eso los imperialistas han tenido una reunión de pánico en Londres para discutir qué acción tomar en Kosovo. Está claro que pondrán mayor presión sobre Milosevic para que cese la represión y haga concesiones sobre la base de la autonomía para Kosovo. Pero en primer lugar, no está claro que Milosevic pueda, o desee aceptar esto. En segundo lugar, no está claro que los kosovares, tras las últimas atrocidades serbias, estén de humor para aceptarlas. En cualquier caso, no habrá alternativa para los imperialistas sino cancelar la oferta de relajar las sanciones, e intentar estrangular la economía de Serbia. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que los serbios pueden en parte superar las sanciones, pueden obtener los bienes necesarios y combustible, aunque en pequeñas cantidades y a un precio muy alto. Milosevic utiliza las sanciones y las dificultades económicas para responsabilizar a Occidente de la pobreza, escasez y desempleo. Además, en ausencia de una alternativa de clase revolucionaria, cualquier caída de apoyo a Milosevic beneficiaría a Seselj. De cualquier manera, la probabilidad es que Belgrado se incline a adoptar una línea dura en Kosovo, algo que fácilmente podría acabar en guerra.

El principal temor es que la violencia en Kosovo se extienda a los países vecinos: "Muchos kosovares ahora no ven alternativa a la resistencia violenta. Si se derrama más sangre, los albaneses de la vecina Macedonia podrían levantarse o tratar de ayudar a sus hermanos de Kosovo. La propia Albania caótica, con su región del norte próxima a Kosovo apenas bajo el control del gobierno, se vería sacudida" (The Economist, 7/3/98).

La situación en Macedonia

Desde el establecimiento de la antigua República Yugoslava de Macedonia, el ex estalinista Kiro Gligorov se ha apoyado en un delicado balance de fuerzas. Al margen del problema de la minoría albanesa, la economía está mal. El déficit comercial es del 7,4% del PIB, y es pagado por los americanos. Gligorov que tiene 80 años y ya ha sobrevivido a un intento de asesinato, preside el Gobierno con una frágil coalición. El principal partido de oposición ¾la Organización Interna Revolucionaria de Macedonia (VMRO)¾ se ha aproximado a una postura pro búlgara, y ha expulsado a los que se oponen a estrechar vínculos con Bulgaria. El VMRO tiene el apoyo de una cuarta parte del electorado y podría ser la fuerza más grande en el próximo parlamento, podría afianzar sus lazos con Bulgaria, y unirse al Partido Albanés de la Prosperidad Democrática (encabezado por Arben Dzaferi, que fue educado en Kosovo), para debilitar al gobierno central y escindir Macedonia en cantones étnicamente definidos. En la ex estalinista Alianza Social Democrática encabezada por Gligorov, formada por antiguos burócratas que han hecho mucho dinero a costa de las sanciones americanas contra Serbia, muchos no serían contrarios a reunificarse con la Serbia Yugoslava.

La burguesía griega ha intimidado y presionado a Macedonia, y se opondría a una división entre Albania y Bulgaria. Por su parte, Serbia tiene ambiciones en Macedonia y se resistiría ante cualquier intento de permitir que cayera bajo influencia albanesa o búlgara. Serbia necesita controlar Macedonia de principio a fin, porque tiene acceso al puerto griego de Salónica (a través del valle de Vardar).

De esta forma, la masacre de albaneses en Kosovo amenaza con debilitar a Macedonia fomentando el descontento entre la población albanesa. Según un reciente articulo en The Economist (7/3/98):

"Las comisarías de policía en dos ciudades de Macedonia, Prilep y Kumanovo, fueron hace poco bombardeadas, según parece por el Ejército de Liberación de Kosovo, que quiere el auto gobierno para los albaneses en Macedonia (así como la independencia de Kosovo). Mr. Gligorov, preocupado porque la guerra del norte produzca un torrente de albaneses de Kosovo huyendo a su país, quiere crear un corredor a través de Macedonia para guiarles directamente a la propia Albania, que estaría menos encantada con recibirles, pero se vería obligada a hacerlo".

En Macedonia hay sectores ilegales del "Movimiento del Pueblo de Kosovo", el "Movimiento Nacional para la Liberación de Kosovo", el "Partido para la Unidad Nacional de los Albaneses", y el "Frente Nacional". Los grupos nacionalistas extremistas albaneses en Macedonia no ocultan su propósito ¾romper Macedonia¾. El semanario político, Zeri e Kosoves, distribuido ilegalmente en Macedonia, repite constantemente que "los albaneses quieren la unidad incluso mediante una resistencia armada".

En teoría, aunque la fuerza de la ONU debía salir de Macedonia este verano, en la práctica será reforzada. El Financial Times comentaba en un reciente editorial: "La guerra étnica entre eslavos y albaneses será difícil confinarla sólo a Kosovo. Se extendería a Macedonia y Montenegro, presionando intensamente a Albania que iría a socorrer a sus parientes y allegados. Grecia, Bulgaria e incluso Turquía pronto se verían implicados".

"Las patrullas norteamericanas de la conflictiva frontera entre Serbia y Macedonia, deberían abandonar sus planes de retirada. Deberían ser fortalecidas, quizá bajo el mando de la OTAN para hacer mayor su fuerza de disuasión".

"Pero eso no es suficiente. La violencia tiene que ser parada en el propio Kosovo, lo que requiere la voluntad de usar la fuerza aérea de la OTAN que, cuando fue desplegada en Bosnia, ayudó a sentar a Milosevic en las conversaciones de Dayton" (Financial Times, 9/3/98, el subrayado es nuestro).

La postura de Bulgaria

Bulgaria parece ser el único estado balcánico que se mantiene fuera del conflicto, pero las apariencias engañan: tiene intereses muy concretos en Macedonia. En el pasado, Bulgaria fue uno de los más firmes aliados de Rusia en los Balcanes. Pero las cosas han cambiado, Serbia es ahora vista como una aliada mejor. Al mismo tiempo, Moscú está tratando claramente de poner un pie firme en Macedonia para contrarrestar la influencia de EEUU. La visita del Koro Gligorov a Moscú encendió las luces de alarma en Sofía. Aparte de suministrar gas natural, los rusos también hacen "generosas promesas" de abrir 15 facultades en la Universidad rusa para estudiar en lengua macedonia. Esta cuestión es un trapo rojo para un toro, para los búlgaros que niegan que el macedonio sea otra cosa que un dialecto del búlgaro. En su número del 11 de febrero, el periódico búlgaro Sofía Demokratsiya hizo un airado comentario bajo el título: "Rusia, Bulgaria, Macedonia" donde la conducta de Rusia era descrita como "nada más que un intento de chantajear a Bulgaria".

"Es verdad que debido a sus intereses estratégicos, EEUU difícilmente permitiría una penetración más seria de Rusia en Macedonia, pero además, Washington también es consciente del hecho de que la República de Macedonia, no tiene un régimen muy democrático, y esto no es una buena recomendación para entrar en la OTAN y la UE. Por otro lado, el fortalecimiento del Islam en Turquía obliga a los americanos a buscar garantías adicionales de seguridad y tranquilidad en los Balcanes". Esto es probablemente correcto, aunque si Macedonia tiene un régimen democrático o no, jamás sería un obstáculo insalvable para obtener el apoyo de EEUU (sin embargo, en este momento Washington prefiere un régimen "democrático" frágil y flexible a una obstinada y fuerte dictadura que no siempre acepte sus órdenes). Bulgaria que emergió como el mayor perdedor de la guerra de los Balcanes y también de las dos guerras mundiales, ha tenido siempre puesta su mirada en Macedonia, y está alarmada por el hecho de que tanto EE.UU (que tiene tropas en Macedonia) como Rusia estén compitiendo por los favores de Skopje (capital de Macedonia). Los chovinistas búlgaros están golpeando los tambores de guerra en relación con Macedonia. "Nuestra propia supervivencia como Estado y pueblo requiere que restauremos nuestra memoria histórica", dice el artículo, "porque sin tal memoria no viviremos". Este es el lenguaje normal utilizado por los demagogos nacionalistas en todos los países de los Balcanes. Y por supuesto "nuestra supervivencia" (porque "nosotros" somos siempre las víctimas, ¡nunca los opresores!), es una preparación psicológica para la opresión de otros pueblos, para la clase de locura racista que presenciamos durante el conflicto en Bosnia; y el artículo continúa avisando seriamente:

"El riesgo al que se enfrenta Bulgaria es que la diplomacia americana y rusa comience a competir por cortejar a los gobernantes de Skopje, y esto suponga un apoyo incluso más manifiesto al macedonismo tanto por Washington como por Moscú. Tal competencia podría sepultar los esfuerzos de la OTAN y EEUU por establecer la paz en los Balcanes, mientras la invención de afirmaciones histéricas desde Moscú y Belgrado sobre los macedonios, siendo algo diferente de los búlgaros, podría sólo transferir el creciente fuego de Kosovo a Macedonia".

Bulgaria nunca ha renunciado a la esperanza de unirse con Macedonia. Sus agentes están sin ninguna duda intrigando en Skopje donde tienen un cierto apoyo. Si pareciera que Macedonia está al borde de la ruptura como resultado de la lucha étnica, estarían encantados de dar un paso ¾en un sentido u otro¾, como los "defensores" de sus compatriotas eslavos. Pero la idea de una partición de Macedonia entre Albania y Bulgaria sería un pecado para Grecia y sobre todo, Serbia. Significaría una guerra balcánica, que involucraría no sólo a Grecia sino a Turquía.

El papel de Grecia

Bajo la presión de la UE, Grecia ha sido obligada a dar marcha atrás en la política de confrontación abierta con la anterior República Yugoslava de Macedonia (FYROM) ¾el difícil, sonido de siglas que su vecino del norte fue obligado a adoptar porque Atenas rechazó que el nuevo Estado usara el nombre de Macedonia¾. Hasta hace poco hubo signos de una reducción de la tensión entre los dos países. Dimitrios Reppas, el portavoz del gobierno griego declaró que a principios del próximo año, Grecia iniciaría las negociaciones con su vecino del norte para resolver el problema de la reducción del número de visados. Sin embargo, Atenas continua jugando al ratón y al gato con Macedonia.

La emisora de radio ateniense Elliniki Radhiofonia, ha informado que el Primer Ministro albanés Fatos Nano ha pedido a su homólogo griego, Konstantinos Simitis que intevenga para "calmar la tensión en Kosovo". Como siempre el ala de derechas de la socialdemocracia (y esto es lo que realmente son los exestalinistas), actúan como los agentes directos del imperialismo. Fatos Nano colaboró con los imperialistas para liquidar la revolución albanesa. Una palabra de él habría sido suficiente para acabar con el capitalismo en Albania, pero en lugar de basarse en las masas armadas y organizadas en los comités para llevar adelante la revolución socialista, llamó a los imperialistas para que le ayudasen a desarmar a las masas y restablecer el "orden" capitalista. Ahora apela a la Grecia capitalista para intervenir en Kosovo. ¡Esto es lo mismo que invitar a Drácula a hacerse cargo de un banco de sangre!. La burguesía griega sólo está interesada en fortalecer su poder y control sobre los Estados vecinos. Si intervinieran en Kosovo, no sería para ayudar a los albaneses kosovares, sino para utilizarlos en sus propios intereses. Pero tal intervención está descartada, Belgrado ha dejado claro que Kosovo es un asunto interno. Cualquier intervención sería vista como una interferencia extranjera y se resistirían con firmeza. En cualquier caso, Atenas y Belgrado han estado actuando en connivencia durante algún tiempo, en una alianza informal con Moscú. Por tanto no es probable que Grecia haga algo que moleste seriamente a los serbios. Todas las declaraciones que vienen de Atenas sirven para confirmar esto. El portavoz de exteriores del gobierno griego, Dimitros Reppas, declaró en un programa de radio en Ellinik Radhiofonia, el 5 de marzo, comentando un discurso del Presidente de Macedonia Gligorov:

"Sí, tenemos que hacer un comentario sobre una declaración realizada por el Presidente de Macedonia Kiro Gligorov, acerca de que si hay una explosión en Kosovo hay un peligro de que Skopje sea dividida entre Grecia y Bulgaria. Reppas manifestó que tal postura no contribuye al desarrollo de las relaciones entre países vecinos. Queremos que las actuales fronteras de los Balcanes permanezcan como están. El portavoz también se refirió en general a la situación en Kosovo, reiterando la postura griega de que los derechos humanos de los albaneses que viven allí deben ser respetados y la soberanía yugoslava en la zona mantenida. También criticó la intervención USA avisando que es inapropiada la intervención de un tercer país, o cualquier tercera fuerza, que se vea involucrada en los asuntos domésticos de otro país".

De esta forma, el portavoz de Atenas simplemente reitera la línea de Belgrado, que debe mantener su soberanía sobre Kosovo (mientras "respetan" los derechos de los albaneses, ¡ya vemos cómo!), y no debe haber una intervención externa (eso no habrá caído bien en Washington). Pero Reppas no pierde la oportunidad de atacar a la pequeña Macedonia: "La postura griega no ha cambiado, insiste Reppas, No aceptamos cualquier nombre que incluyera el término de Macedonia o cualquiera de sus derivados".

En su número del 5 de marzo de 1998, el periódico del derechista Partido de la Nueva Democracia, Elevheros Tipos avisaba de las implicaciones fronterizas de la cuestión de Kosovo para las relaciones de Grecia con Turquía:

"Hemos abandonado la reivindicación de los derechos de la minoría. Hemos abandonado nuestra lucha diplomática con Skopje, como resultado de la cual nos encontramos fracasando en analizar el papel de la minoría albanesa en nuestro país vecino y evitamos cambiar los acontecimientos en Serbia y Kosovo. La historia está tomando su revancha sobre nosotros, en el sentido que el dominio de nuestro país es de un patriotismo ridículo al mismo tiempo que el nacionalismo albanés está fortaleciéndose en Albania, Skopje y Serbia. Y si consideramos que tenemos el lujo de ignorar el nacionalismo albanés, no podemos repetir el mismo error del nacionalismo turco. La crisis en Kosovo puede dar a Ankara la oportunidad de mostrar su fuerza en Tracia, en el Egeo y en Chipre. Y eso podría posiblemente considerarse oportuno para medir nuestra decisión y resistencia nacional".

"Como fácilmente se podía prever que el nacionalismo albanés contribuiría a desestabilizar los Balcanes, es fácil prever que la crisis será a largo plazo y sería explotada por todos aquellos interesados en que se desarrollen los acontecimientos según su propio interés estratégico".

Este es un aviso directo de que Turquía puede tomar ventaja de la situación, y aunque no es el escenario más probable (Washington y la UE correrían a evitarlo) es tomado en serio por los círculos gobernantes griegos.

¡Por una Federación Socialista de los Balcanes!

La lucha por dividir los Balcanes entre potencias imperialistas rivales comen-zó en el siglo XIX como resultado de la descomposición del Imperio Otomano. Rusia zarista, Gran Bretaña, Alemania, Francia y Austro-Hungría se vieron involucradas en una serie de guerras, maniobras diplomáticas, tratados amañados e intrigas dinásticas que sentaron las bases del fenómeno de la "balcanización". Este proceso llevó directamente a las guerras de los Balcanes que condujeron a la Primera Guerra Mundial. La interferencia de las potencias extranjeras en los Balcanes continuaron entre guerras. Durante la Segunda Guerra Mundial los nazis estimularon la idea de la Gran Croacia que supuso la opresión más inhumana de los croatas serbios. Por otro lado, los fascistas italianos, siguiendo su propio orden del día en los Balcanes, estimularon la idea de una Gran Albania. En ambos casos los pueblos de los Balcanes fueron cínicamente manipulados en interés de las potencias extranjeras. Toda la historia del siglo XX proporciona una prueba de que las aspiraciones nacionales de los pueblos de los Balcanes no pueden ser resueltas sobre bases capitalistas. En tal situación, el denominado "derecho de autodeterminación", es sólo una hoja de parra para disimular las intrigas reaccionarias y ambiciones de una u otra gran potencia. Así, la división de Croacia que llevó a la catastrófica disolución de la antigua Yugoslavia fue inducida principalmente por las maniobras de Alemania que está intentando restablecer sus viejas esferas de influencia en Europa Central y Oriental y los Balcanes. Rusia está maniobrando con Serbia; Grecia, que a pesar de su relativa debilidad es una superpotencia en términos balcánicos, aspira a lograr la dominación regional ¾un hecho que Turquía, otro débil Estado imperialista¾ está observando con creciente preocupación. La denominada intervención humanitaria de Italia y Grecia en Albania a pesar de su carácter absurdo e incompente era una nueva señal de las ambiciones imperialistas de ambos países en los Balcanes. EEUU, el nuevo gendarme del mundo, está también maniobrando con sus títeres ¾Albania, Bosnia y Macedonia¾.

En todos los casos, la amarga experiencia ha demostrado que los pueblos de los Balcanes nunca podrán lograr la libertad como vasallos de las potencias extranjeras.

Si el capitalismo se ha demostrado incapaz de resolver la cuestión nacional en los Balcanes, el récord del estalinismo no es mucho mejor. La heroica lucha de los partisanos contra la esclavitud fascista desde 1941 a 1944 podría haber sentado las bases para la unificación fraternal de los pueblos sobre la base de una federación socialista democrática. Pero sobre la base de un régimen totalitario burocrático, la federación Yugoslava (que originalmente incluía Albania) sólo podría representar la dominación de los croatas, albaneses, macedonios, eslavos y bosnios por la burocracia dominante serbia. Sin embargo, no debería olvidarse que durante todo un período la cuestión nacional en Yugoslavia retrocedió.

Bajo condiciones determinadas, la denominada "autodeterminación" es una cruel burla. Aquellos sectarios que imaginan que son grandes marxistas porque son capaces de citar unas pocas líneas de Lenin sacadas de contexto sobre el problema nacional, sólo revelan su completa ignorancia y estupidez en la situación balcánica. Lenin explicó miles de veces que el derecho de autodeterminación no era un derecho absoluto, sino que estaba siempre subordinado al interés general del proletariado y la revolución mundial. Y en las condiciones dadas, la denominada autodeterminación es un recipiente para guerras interminables y carnicerías étnicas en los Balcanes. Esto no puede ser en el interés de los pueblos balcánicos. Sólo las camarillas rivales de los gansters burgueses y mafias pueden beneficiarse de tal abominación. Es necesario llamar a un alto en la locura. Es necesario eliminar las disputas nacionales y luchar por una federación socialista de los pueblos balcánicos, con plena autonomía para cada nacionalidad. En el caso de Kosovo, los marxistas deben defender a los oprimidos albaneses, que, por una extraña vuelta del destino no son una minoría perseguida, sino una mayoría perseguida. Se han convertido en parias en su propia tierra. La opinión pública internacional debe movilizarse para oponerse a los pogromos en Kosovo. Pero no es suficiente. La única manera de evitar de nuevo la opresión del pueblo de Kosovo y resolver esta cuestión de una vez por todas, es mediante el derrocamiento revolucionario de Milosevic y su camarilla, algo que sólo puede ser conseguido por la clase obrera serbia. Esta tarea no puede ser confiada a los imperialistas, a los que no preocupa el destino de Kosovo o cualquier otro pueblo oprimido del mundo, sino sólo su propio y estrecho interés. En este sentido las denominadas Naciones Unidas son sólo un arma auxiliar más del imperialismo.

La cuestión de quien derrocará a Milosevic no es una cuestión secundaria. Si no es derrocado por la clase obrera, existe el peligro de que Milosevic sea reemplazado por un elemento incluso más reaccionario como Seselj, que convertiría la situación de mala en peor. La muerte de policías y ciudadanos serbios llevada adelante por el ELK sólo tiene el efecto de enfurecer a la opinión pública serbia y fortalecer a los elementos chovinistas más reaccionarios. Tales métodos no tienen nada en común con el marxismo revolucionario y sólo pueden resultar una catástrofe para el pueblo de Kosovo. Una cosa es defender a los oprimidos contra los pogromos con arma en mano, y otra es recurrir a las tácticas contraproducentes e infructuosas del terrorismo individual.

Los trabajadores, campesinos y estudiantes de Kosovo están mostrando un gran coraje, pero el movimiento todavía carece del programa, política y tácticas que pueda asegurarles la última victoria. Los jóvenes del ELK son valientes. Pero su dependencia de los métodos del terrorismo individual es un serio error por el que se pagará un precio muy caro. Sólo una política internacionalista puede segar la hierba debajo de los pies de Milosevic y ganar la simpatía y el apoyo de la clase obrera serbia. Mucho peor son las ilusiones en el papel de la OTAN, EEUU y la UE. ¡No son amigos de los kosovares! Igualmente hay ilusiones en el "mercado" capitalista: los grupos nacionalistas defienden la "economía de mercado", la protección de la propiedad privada, inversiones extranjeras e integración de la economía kosovar con las estructuras económicas mundiales y europeas. Esta es una receta para el desastre en Kosovo, ¡basta mirar a Albania y apreciar lo que ha ocurrido con la "economía de mercado"!, lo que se necesita no es el desacreditado capitalismo sino un genuino régimen de democracia obrera.

El veneno del nacionalismo no ofrece nada a los pueblos de los Balcanes sino un futuro de guerra fatricida, "limpieza étnica", ruina económica, pobreza y desesperación. Las fronteras totalmente artificiales que dividen los Balcanes han dejado de jugar hace mucho tiempo un papel progresista, si alguno vez lo tuvieron. El nacionalismo reaccionario divide familias, pueblos, creando rivalidades étnicas y una lucha interminable. Esto fue expresado de manera correcta por el presidente de la Liga Democrática de Albaneses en Montenegro, Mehmet Bardhi, en una reciente entrevista al periódico serbocroata, Podgornical Pobjeda:

"El establecimiento de buenas relaciones de vecindad con Albania es de mutuo interés, al igual que el desarrollo de todas las formas posibles de cooperación. Sabemos que una parte del pueblo albanés vive en Montenegro, separada por una frontera estatal, y que su deseo es tener un constante contacto, desarrollo de su propia cultura, lengua, y lo más importante de todo es que sabemos que ambas partes son parientes, hermanas, hermanos, tíos, tías, sobrinos, etc., de ahí la necesidad de establecer lazos más próximos, abrir la frontera y cruzarla, con tanta libertad como sea posible". Pero lo mismo se podría decir con los serbios, croatas, griegos y bosnios que han visto monstruosamente y arbitrariamente divididas sus fronteras nacionales.

¿Es realmente una postura utópica abogar por una política de solidaridad de clase e internacionalismo en los Balcanes? Los escépticos de la pequeña burguesía nos dicen que esta política no vale frente a las, en apariencia, invencibles fuerzas del chovinismo y odio nacional. La historia ha demostrado que no hay nada inevitable en todo esto. La carnicería étnica realizada durante la segunda guerra mundial (principalmente contra los serbios, no debemos olvidarlo) no impidió que serbios y croatas vivieran juntos en armonía durante décadas tras la guerra, cuando la economía planificada y nacionalizada crecía a una tasa del diez por ciento anual. Lenin dijo que la cuestión nacional era, en esencia, una cuestión de pan. Sobre la base de la transformación socialista de la sociedad, pueden ser establecidas de nuevo las condiciones para la unión armoniosa de los pueblos en una federación socialista democrática de los Balcanes, unida a los Estados Unidos Socialistas de Europa y una Rusia socialista.

Existen las bases, como se vio recientemente en el detalle de un concierto de música pop en Sarajevo, donde por primera vez desde el fin de la guerra, un cantante serbio dio un recital a una audiencia principalmente bosnia musulmana. El cantante, Djordje Balasevic, cantó y habló contra la guerra de su país con Bosnia y los políticos que la habían organizado. Balasevic mantuvo esta postura valiente durante la guerra. La reacción de la masiva audiencia fue descrita por The Economist:

"Su audiencia mayoritariamente musulmana lloró cuando salió a escena y disfrutó en cada canción como si la guerra y su furia hubieran estado fuera de Sarajevo durante siete años. ‘Él me dio mucha esperanza’, dijo una mujer". (The Economist, 14/2/98).

Lejos de ser una "utopía", el programa de la Federación Socialista de los Balcanes, con plena autonomía para todos, es la única solución posible para los pueblos de los Balcanes.

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